¿Cómo es ser hipnotizada?

No, en serio, ¿cómo es?

by Espadachin

Tags: #consensual_non-consent #dom:male #m/f #microfiction #pov:top #Spanish #no_sex_no_nudity #sub:female

Nos divertimos un rato a costa de Laura haciéndole las típicas rutinas de la amnesia de nombre o dejarla pegada a la silla. Incluso le creé una tremenda fascinación por mí y unas irresistibles ganas de seducirme. Estabas a medio camino entre el asombro y la vergüenza ajena al ver a tu amiga ser tan putón. La desperté cuando su mano hizo ademán de pasar de mi muslo a mi entrepierna. «Así no vas a convencerla de que se deje hipnotizar.», dijo roja como un tomate. «Pero ha sido entretenido y me siento muy bien, muy relajada, como si hubiera dormido una siesta.»

Laura se debatía entre contarte que la hipnotizaba constantemente y lo disfrutaba enormemente y la vergüenza de que conocieras ese secreto tan íntimo que no había compartido con nadie, pero encontró una vía de escape: «Andrea, ¿quieres probar ahora tú?»

En tu mirada vi la curiosidad y la duda. No tenías muy claro que pasaría si te hacía lo mismo que a Laura y no querías azorarte tanto. «Ya has visto que son bromas inofensivas. Nada de hacer la gallina o el perrito. Y tampoco te vas a desnudar.», dije intentando animarte. «Es más, ¿por qué no la hipnotizas tú, Laura?» «¿Cómo? Laura, ¿sabes?», no dabas crédito a lo que estabas escuchando.

Laura se miró lo dedos de los pies otra vez, colorada como un semáforo, «Estoy empezando en esto y me está enseñando, ¿por qué crees que he caído tan fácil? Se suponía que era un secreto.», me dijo con un deje de enfado en la voz. «Y se suponía que ibas a hacer los deberes que te puse y no los hiciste así que ahora, recuperación», le espeté yo.

Al final te lanzaste, «Venga, va, dispara. A ver lo que me hace. Seguro que ni bostezo.» Y Laura lanzó un sonoro «¡Yay!» y se quító el colgante que llevaba al cuello. «Necesito que mires aquí. Puede parecer un cliché pero es muy efectivo.», y comenzó a balancear el colgante un poco por encima de la línea de tus ojos. «Mirarlo moverse de un lado a otro es muy relajante. Muy relajante. Lo notas. La respiración relajada. Y tu atención centrada en mi voz. Que te relaja. Y solo quieres centrarte en mi relajante voz. Y en mirar el péndulo moverse.»

Miro a Laura con aprobación y me acerco a susurrarle que lo está haciendo fenomenal.

«Muy bien Andrea.», continua. «Solo oyes mi voz que te relaja. Y cuando más te relajas más escuchas solamente mi voz. Respiración calmada. Muy calmada. Y tranquila. Y tu mente se ralentiza. Y te dejas llevar por mis palabras. Y sientes sueño .Y deseas descansar. Profundamente. Cuesta mantener los ojos abiertos. Pero lo haces. Porque yo te lo pido. Y te relajas más y más. Completamente. Y lo único que ya existe es mi voz. Y el colgante. Y cuando cuente tres cerraras los ojos. Pero el colgantes ocupará tu mente. Y mis palabras serán tus pensamientos.» Tus ojos llevaban un buen rato parpadeando, incapaces de seguir abiertos. Y Laura contó, «Uno, dos y tres. Duerme, Andrea.» Y con un suspiro, tus ojos fueron incapaces de abrirse y tu cabeza cayó hacia adelante.

«Muy bien, Laura. Progresas adecuadamente.», la felicité. «Gracias.», la sonrisa de Laura era resplandeciente. «¿Qué hacemos ahora con ella? No sé qué hacer. Siempre he sido la sumisa. Te voy a pasar el control, A…», y al notar que casi acaba la frase con un “Amo” se llevó las manos a la boca entre risitas.

«Andrea, escúchame atentamente. », sería una sumisa pero caray, que voz autoritaria tenía cuando lo necesitaba. «Abre los ojos y mira a los míos. Estás muy atenta, ¿verdad?» Y tú asentiste suavemente sin perder de . «Tu mente está vacía. Y te sientes mejor que nunca. Dejarte llevar es muy relajante. Muy placentero. No deseas nada más. Solo dejarte llevar. Y obedecer.» Fuiste repitiendo quédamente cada frase que te decía Laura «Relajante. Placentero. Nada más. Dejarme llevar.» Era tan erótico que tuve que usar tu chaqueta para ocultar mi más que evidente erección.

«Sin pensar. Es lo normal.», Laura seguía embrujándote con sus palabras. «Tu trabajo te estresa y solo deseas dejarte llevar por mis palabras. Es muy relajante. Es lo que quieres. Nada más importa. Dejarte llevar. Como me has visto hacer antes. Deseas dejarte llevar por Daniel. Su voz te guiará, Andrea. Debes dejarte llevar. Déjate llevar.»

«Ahora me obedeces a mí, Andrea.», intervine. Y tu cara giró al escuchar mi voz. Me miraste a los ojos y me dijiste «Te obedezco a ti.» Laura palmoteo de alegría pero la interrumpí drásticamente. «Laura, mírame a los ojos. ¿Qué pasa cuando me miras a los ojos?» «Caigo profundo.», respondió y en su voz ya dejaba entrever lo que su mente estaba anticipando. «Pues haz de suceda.» Y tras parpadear rápidamente, sus ojos se cerraron y su cabeza imitó el movimiento que tú habías realizado poco antes.

«Y ahora, Andrea, » te inquirí contemplando tu mirada vidriosa, «¿ya tienes claro como se siente al ser hipnotizada?».

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