¿Cómo es ser hipnotizada?

Chapter 1

by Espadachin

Tags: #consensual_non-consent #dom:male #m/f #microfiction #pov:top #Spanish #no_sex_no_nudity #sub:female

Acabábamos de salir de un espectáculo de hipnosis al que te había invitado y al que habías traído a tu amiga. A pesar de lo que te pone la hipnosis, saber que podías acabar en el escenario, con tu excitación a la vista de todo el mundo, te puso tan nerviosa que no te afectaron ni los ejercicios de inducción. Tu amiga sí que lo consiguió pero no era tan buena como para ser elegida por el hipnotizador y también se quedó en el patio de butacas.

Salimos con hambre del teatro y nos fuimos a tomar algo por Malasaña, cuando ya estábamos en la primera copa tu amiga se descolgó “Pues a mi me gustaría saber mucho que se siente al ser hipnotizada”. Te miré para comprobar el pequeño escalofrío que te recorrió. Tú lo sabes muy bien pero es algo que siempre has querido mantener en secreto… o no. Porque, en el fondo, tienes esa fantasía de ser hipnotizada en público, y no sabés que va a poder más, si la vergüenza de que tu amiga descubra lo mucho que te gusta que te hipnoticen o la excitación de que suceda aquí y ahora. Y era algo que me disponía a comprobar.

“Ah, pues es muy sencillo. Como te he dicho antes, sé hipnotizar y para ello también nos hipnotizan. Así que te puedo contar de primera mano lo que se siente. Lo primero es mucha relajación. Mucha paz.” Y di un golpecito en la mesa. ”Relajación. Paz. Tranquilidad.Golpecito. Golpecito. Golpecito. Noté como tu respiración se acompasaba a mis golpes. Sabía que en ese momento solo podías escuchar mi voz y los golpecitos y estabas a punto de caer. “Pero cuando ya te has hecho a toda esa paz” Golpecito. “Y tranquilidad.” Golpecito. “Es entonces cuando de repente, sin saber por qué, has perdido tu tren de pensamientos.”

Ambas teníais la mirada perdida y la boca un poco entreabierta, una señal clara de que estábais a punto de caer. Pero me resistí a la tentación y le propiné una pequeña patadita a tu amiga, que sacudió la cabeza y se recompuso un poco antes de mirarte asombrada. “Y en ese momento”, continué. “llega algo que te hace click, que te desconecta el cerebro y simplemente, duermes” Y con un chasquido de dedos, tu cabeza cayo con un sonoro suspiro.

Tu amiga dio un pequeño respingo sin saber dónde mirar. Primero a ti, luego a mi, otra vez a ti. Los ojos abiertos como platos iban y volvían, escrutando el resto de las mesas para ver si alguien más se había dado cuenta. “Y pensaba que yo era la sugestionable, que ella ni se había quedado con las manos pegadas.”. exclamó.

“Ay, cariño, si tú supieras la verdad.”, pensé.
 
“Y ahora es el momento de hacerle cosas divertidas a Laura, ¿verdad?” Y le guiñé un ojo a tu amiga que sonrió de forma maligna.

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