En la cabaña.

by Espadachin

Tags: #noncon #based_on_real_session #dom:male #m/f #pov:bottom #Spanish #sub:female

De repente has caído en el claro de un bosque pero tú mente sigue desorientada. No sabes dónde estás. Tu mente consciente está muy relajada. Comienzas a escuchar música. O tal vez sea el ruido de viento entre las hojas. Es muy bonita y te pones a buscar el origen del sonido. Pero viene de todos lados, te envuelve, te acaricia.

Llegas a una cabaña. La puerta está abierta. Es muy grande. Está anocheciendo. En el interior de la cabaña hay un sofá y te sientas en él tranquila y relajada mientras sigues escuchando la música. 

La música te llena de dicha. Vacía tu mente y solo quieres bailar. Así que te levantas y bailas, bailas al ritmo de la música. Das saltos y vueltas. Y comienzas a sentir otras cosas. Una excitación. Quieres desnudarte al ritmo de la música. Sospechas que hay ojos mirando, pero solo importa la música y lo feliz que te sientes.

Te vas quitando la ropa lentamente, al ritmo de la melodía. No entiendes por qué lo haces pero no puedes evitarlo.

Te sientes tan feliz bailando desnuda en la cabaña. De hecho, es posible que no solo en tu imaginación sino en la realidad tú también comiences a desvestirte. Te sientes tranquila, feliz, alegre y dichosa. No lo entiendes. No puedes evitarlo.

Te sientes vacía, atenta, feliz. Sonríes. Y das vueltas y saltos. Bailar es tan liberador de todo el estrés de la semana. Pasas horas bailando hasta que la música se detiene. Vacía, feliz.

Y escuchas ruido en otra habitación. Entras y ves otro gran sofá y una pantalla apagada. Me siento cansada de bailar y me tumbas en el. la pantalla cobra vida. Una cascada de colores se apodera de ti. Espirales. Palabras.Te sientas con las piernas cruzadas a mirar muy atenta. La luz de la pantalla te baña con todo su esplendor multicolor. Las palabras se suceden una detrás de otra.

Vacía.

Atenta.

Obediente.

Sumisa.

Esclava.

Muñeca.

No pienses.

Solo obedece.

Obedecer da placer.

Intentas moverte pero no puedes. Estás atrapada. Tras un rato viendo la pantalla comienzas a repetir las palabras en alto. Tus mirada fija, casi sin parpadear.

—Vacía. Atenta. Obediente. Sumisa. Esclava. Muñeca. No pensar. Solo obedecer. Obedecer da placer.

Buena chica. Y allí donde te encuentres también comienzas a recitarlas en alto.

       Vacía.

Atenta.

Obediente.

Sumisa.

Esclava.

Muñeca.

No piensas

Solo obedeces.

Obedecer da placer.

La proyección se detiene. Recuperas algo de ti misma. Puedes volver a moverte. Vuelves al salón y miras el móvil. Tienes varias llamadas, llevas más de 12 horas en la cabaña. No entiendes nada y te empiezas a vestir para irte pero vuelves a escuchar la pantalla. La ropa se te cae y vuelves de nuevo allí.

Tu primer impulso es volver al sofá pero un un foco ilumina un círculo frente a la pantalla. Te arrodillas delante de ella. Solo hay una espiral. En rojo y negro. Y unas palabras aparecen. Son solo tres. Es una pregunta.

¿A quién obedeces?

Y automáticamente, sin saber muy bien cómo, sientes como unas palabras salen de tus labios.

—Obedezco a mi amo.

Y más palabras van llenando la nebulosa de tu cerebro:

Eres mi esclava.

Mi sumisa.

Mi muñeca.

Obediente.

Y las palabras vuelven a surgir te tu boca sin saber bien cómo.

—Tu esclava. Tu sumisa. Tu muñeca. Obediente.

Intentas dejar de mirar la pantalla pero no puede. Un trozo de la pared se abre. Aparece un tocador con su espejo.

        Eres una muñeca.

Maquíllate como tal.

Solo importa ser sexy.

En la pantalla aparece una foto de cómo debes maquillarte.

Y mientras te maquillas te excitas. Porque obedecer da placer. Te maquillas con los labios muy rojos. Mientras lo haces piensas que nunca te ha gustado la gente que se maquilla así porque llama la atención Pero la nueva tú es una muñeca y le gusta llamar la atención.

Una vez maquillada vuelves a situarte de rodillas frente a la pantalla. La pantalla cambia mostrando una rápida sucesión de imágenes de mujeres teniendo sexo: mamadas, peenetraciones de todo tipo, cubanas…

Y las palabras vuelven a aparecer pero son distintas, nuevas. Y se van intercalando con las imágenes.

       Esclava

Felación.

Caliente.

Una cubana.

Complaciente.

Anal a cuatro patas.

Muñeca.

Otra felación.

Excitada.

Sabes que algo va mal pero no puedes evitar repetirlas en alto

—Esclava. Caliente. Complaciente. Muñeca. Excitada.

Una mujer cabalgando a un hombre.

Cachonda.

—Cachonda

Sexy.

—Sexy.

Piensas en como odias a las mujeres objeto. Cómo te gusta ser independiente, pero a la vez que las repites comienzas a sentirlo más y más.

Mujer florero.

Solo existes para complacer a los hombres.

No necesitas cerebro.

Solo eres un cuerpo.

Piensas en tus ideas feministas intentando resistirte. Pero al rato vuelves a repetir en voz alta:

Esclava.

—Esclava.

Sumisa.

—Sumisa.

Cachonda.

—Cachonda.

Caliente.

—Caliente.

Excitada.

—Excitada.

Tus manos van a tu entrepierna. Te empiezas a masturbar Las imágenes se vuelven más frenéticas. Las palabras casi no se ven. Pero tu cerebro inconsciente saben que está ahí. Sabes que en cuanto te corras tu mente dejará de ser tuya.

Las repites en alto mientras te masturbas. Como un mantra. Como una salmodia.

Solo serás una esclava.

—Solo soy una esclava.

Obedecer da placer.

—Obedecer da placer.

El placer es lo único que te importa.

—El placer es lo único que te importa.

Eres una mujer florero.

—Soy una mujer florero.

Solo vives para complacer.

—Solo vivo para complacer.

Esclava.

—Esclava.

Muñeca.

—Muñeca.

Cachonda

—Cachonda.

Sexy.

—Sexy.

Obediente.

—Obediente.

Te masturbas más rápido. Las imágenes siguen frenéticas. Tus ojos muy abiertos absorben toda la información. Comienzas a tener orgasmos. Te retuerzo de placer.

Y tu mente se vacía.

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