A punto

by Espadachin

Tags: #D/s #dom:male #m/f #microfiction #Spanish #sub:female #bondage #masturbation #orgasm_delay/denial

Vero está siendo provocada por su Señor. ¿Cuánto podrá aguantar?

Los sentidos de Vero estaban a punto de estallar. Su vista seguía el cristal que se balanceaba un poco por encima de su línea de visión. Sus oídos escuchaban las palabras que su señor iba introduciendo en su mente. El tacto, ay, el tacto… Sus muñecas y sus tobillos estaban atados a los extremos de la cama, notaba el roce de las cuerdas pero eso no era nada en comparación con la mano de su Señor estimulando su vulva y su clítoris. Huelga decir que su olfato estaba impregnado del olor a su sudor y a su sexo. Y su gusto más de lo mismo, ya que su Señor le hacía chupar de cuando en cuando los dedos impregnados.

–Cuanto más excitada estás más vacía te sientes. Cuanto más vacía te sientes más excitada estás. 

Los sentidos de Vero estaban a punto de estallar. Cualquier pensamiento que el cerebro de Vero era capaz de formar a duras penas se le escapaba como una voluta de humo. Desde luego, la Vero que hacía un rato había negociado la escena no había sido capaz de concebir hasta qué punto esto le iba a volar la cabeza. Su cuerpo se arqueaba y retorcía de placer mientras intentaba no perder de vista el colgante. Y cuando estaba a punto de correrse, su cuerpo la traicionaba y le decía a su Señor que parara.

–Muy bien. Buena chica.

Y Vero sonreía exhausta:

–Soy una buena chica.

Los sentidos de Vero estaban a punto de estallar. Durante unos minutos solo existían el péndulo y las instrucciones de su Señor. Pero este volvía a la carga, trabajando sus partes bajas mientras le decía que solo existía para el placer y la obediencia. Vero solo gemía, chupaba y decía “Sí, Señor”. Cuando la mano de su Señor abandonaba su clítoris era para acariciarle los pezones, por supuesto, su zona más erógena. El maldito la conocía taaaan bien. Su cerebro cada vez era más una masa gelatinosa informe que un órgano funcional, abrumado por la cantidad de estímulos que estaba recibiendo de todas las terminaciones nerviosas de su cuerpo. 

Los sentidos de Vero estaban a punto de estallar. Había perdido totalmente la noción del tiempo. ¿Llevaba así minutos? ¿Horas? ¿Días? Y justo cuando parecía que no iba a poder aguantar más esa sobrecarga, escuchó las palabras mágicas que terminaban con todo ese agobio:

–Córrete y duerme.

Y tras un fragoroso orgasmo alimentado hipnóticamente, los sentidos de Vero pudieron descansar al fin.

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